El cristiano que se encuentra en la etapa de joven y soltero, sea como hombre o como mujer, necesita un marco de referencia para plantear sus relaciones afectivas en sintonía con el llamamiento de Dios para su vida. Hay varios principios básicos que el Señor deja claros en su Palabra. Estamos hechos para relacionarnos con otros. Fue Dios quien dijo al principio, “No es bueno que el hombre (y, por extensión, la mujer) esté solo” (Gn 2:18). La soledad voluntaria puede ser una opción temporal, pero el deseo divino es que crezcamos en comunidad ante el mundo, ya sea con amistades o con una pareja estable. Las personas durarán toda la eternidad, las cosas no. Por este motivo, las relaciones personales aportarán algo al corazón humano que ningún trabajo, ninguna actividad de ocio, ningún amontanamiento de cosas materiales puede ofrecer. 1....
Para crecimiento espiritual y el desarrollo del ministerio en su iglesia. Para entender y conocer la voluntad de Dios para su vida. "Para Cristo eres la huella de su amor, la pasión de su entrega, la herencia de su reino y el motivo de su regreso" "Las batallas de la vida nunca acaban y nunca las gana el más fuerte, sino el que en ningún momento duda de que es Dios quien le da la victoria."